Saturday, April 17, 2010

Guerra contra el Terrorismo: ¿la primera guerra justa del siglo XXI? (Parte 2)

Hace dos semanas publiqué el primer artículo ("Guerra contra el Terrorismo: ¿la primera guerra justa del siglo XXI? [Parte 1]") de una trilogía en el que discutí el concepto de guerra justa a través de la mirada de uno de los teóricos más importantes del siglo XX, Michael Walzer. En este artículo concluí que, según Walzer, solo puede existir un casus belli (justificación de guerra) si se comete una agresión contra un estado o un grupo poblacional. Propuse, además, que la guerra abre las puertas del infierno - es una amenaza al derecho moral a la vida y la libertad - lo que obliga a que toda guerra justa sea lo más breve posible o que simplemente tenga un fin bien delineado. En este artículo utilizaré como estudio de caso la Guerra Global en contra del Terrorismo (War on Terror) para demostrar la inaplicabilidad de la teoría de guerra justa a este evento bélico. (Continúa...)






La Guerra Global en contra del Terrorismo tiene como meta principal, según el documento del gobierno estadounidense titulado Counter Terrorism Strategy (2003), derrotar a los terroristas como Osama bin Laden y sus organizaciones. Un terrorista, continúa el documento, es aquella persona o grupo de personas que utilizan el terror como método de coerción a través de actos violentos en los que se atacan civiles de forma deliberada y en total desprecio de la distinción entre combatientes y no combatientes. En Counter Terrorism Strategy se establece que el terrorismo es la violencia premeditada y políticamente motivada de grupos subnacionales o agentes clandestinos contra no combatientes con el fin de subvertir la ley y el orden y lograr un cambio por medio de violencia y miedo. Para poder lograr el triunfo de la Guerra se deben identificar, localizar y destruir los grupos/organizaciones e individuos terroristas. Se debe, asimismo, vigilar/disciplinar que ningún estado apoye y refugie terroristas. Esto es posible si se disminuyen las condiciones subyacentes que los terroristas explotan: la pobreza, la disputas regionales y políticas sin resolver que causan inestabilidad y la falta de libertad económica. Cada una de estas estrategias conlleva la intervención directa e indirecta del gobierno estadounidense y gobiernos de otros países en la soberanía política de aquellos estados identificados como “aliados” del terrorismo. Aquí comienza el roce entre la teoría de guerra justa y la Guerra contra el Terrorismo porque una violación de la soberanía política de un estado constituye una agresión y una causa de jus ad bellum para el estado agredido.

Por otro lado, la actual guerra rompe con la noción de la guerra como una acción entre estados independientes porque va dirigida contra individuos, grupos/organizaciones y estados y rebasa los confines de la territorialidad política para ocupar unos espacios inmateriales de la identidad más allá de la nación. Toda articulación de esta teoría depende de la construcción de grupos nacionales vinculados a algún estado, mientras que los "terroristas" no están necesariamente aliados a alguno. Además, una guerra justa es el producto de una agresión o masacre contra un grupo poblacional por un Estado, pero las agrupaciones “terroristas”, en su mayoría, no constituyen un Estado. Esto nos llevaría a declararle la guerra a grupos poblacionales lo que constituiría en sí mismo una amenaza de “masacre”, causa de guerra justa para los grupos “terroristas” que sufran la agresión.

Otro aspecto que de la teoría de guerra justa que se transgrede con la Guerra Global en contra del Terrorismo es que es en sí una guerra preventiva. Walzer define la guerra preventiva como aquella que se pelea para mantener el balance y la distribución igualitaria del poder de forma que se evite cualquier cambio a éste. En Counter Terrorism Strategy se establece que el terrorismo procura explotar ciertas condiciones que afectan la estabilidad de un estado. Mediante esta Guerra se procura erradicar esta amenaza. Sin embargo, el problema de las guerras preventivas según Walzer es que son el producto del miedo al cambio o al colapso de un balance de poder que son un rasgo constante e inherente de las relaciones internacionales. Además, para realizar una guerra preventiva debe haber una posibilidad epistémica para determinar de forma clara la intención de un Estado o grupo poblacional. La guerra preventiva comienza con una hostilidad imaginaria y prospectiva que siempre puede ser alegada contra cualquiera que esté desestabilizando un estado o el balance de poder de la sociedad internacional. Esto nos conduce a un estado continuo y perpetuo de guerra; la guerra justa busca reestablecer la paz destruida por una agresión por lo que no puede ser perpetua, debe tener un final. La Guerra Global en contra del Terrorismo sería desde esta perspectiva una guerra injusta por la perpetuación del infierno de la guerra, de su continua amenaza a la vida. Peor aún, esta guerra pondría/pone en riesgo al mundo entero por su pretensión de convertir al globo entero en un escenario bélico.


La constitución de una agresión por medio de la violación de la soberanía política de los estados y la amenaza de "grupos poblacionales" imposibilita el que exista un casus belli en la Guerra Global en contra del Terrorismo. Asimismo, la apertura infinita de las puertas del infierno por una guerra perpetua y global violenta cualquier precepto de guerra justa que se pueda argumentar. Debido a la imposibilidad de denominar la Guerra contra el Terror como una guerra justa, el gobierno de Barack Obama ha procurado alterar su nombre como parte de un juego semántico que no necesariamente afecta las agresiones cometidas por el estado. Este juego semántico formará parte de la discusión de la próxima y última parte de esta serie de artículos sobre la guerra justa y la Guerra Global en contra del Terrorismo.

8 comments:

  1. Muy sugerente el análisis, pero no me está del todo claro si tu mirada es descriptiva o prescriptiva, específicamente cuando estableces que un acto de agresión que viole la soberanía política imposibilita la existencia de un casus belli en la Guerra Global contra el Terrorismo. ¿Concluyes esto a partir de estatutos existentes sobre el derecho internacional y la soberanía nacional, o según tu propia perspectiva sobre lo que deberían conformar dichos estatutos? Otra preguntilla: ¿podrías explicar más a fondo cómo violenta inherentemente la guerra perpetua el precepto de la guerra justa? Quizás esto aplica a la definición de Walzer pero la extensión temporal de un estado de guerra no necesariamente cancela la posibilidad de concebir dicho estado como justo. El problema reside en que no existe una teoría unívoca sobre la guerra justa, especialmente porque la idea de justicia tiende a operar como un significante vacío cuyos significados son construidos y utilizados de múltiples y divergentes maneras según la postura éticopolítica del sujeto o grupo social en cuestión. Quizás un diálogo más a fondo con Walzer ilumine estas preguntas, mi impresión es que a Walzer le interesa más prescribir prácticas políticas a partir de la noción de guerra justa que pensar el dominio de lo político.

    Me interesa mucho leer tu última parte de esta tríada. Mi lectura de Obama es que a pesar de que éste no articula explícitamente la idea de guerra justa, su política internacional contra el terrorismo--ejemplificada en sus palabras durante su reciente visita a Afghanistan y su declaración sobre el clérigo yemení-estadounidensee Anwar al-Awlaki--continúa implícitamente reproduciendo dicha idea. Me pregunto también si es posible pensar una relación causal entre "la imposibilidada de denominar la Guerra con Terror como una guerra justa" y la ausencia de alusiones explícitas a la guerra justa en el gobierno de Obama. Espero con ansias tus comentarios y el próximo artículo.

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  2. Mi análisis de la Guerra Global en contra del Terrorismo se circunscribe a una lectura descriptiva de los planteamientos de casus belli que se esbozan públicamente. Entiendo que el asunto es mucho más complejo porque la propia teoría de guerra justa puede ser inaplicable a la actual guerra ya que en la teoría se privilegian ciertas categorías y subjetividades que han sido duramente cuestionadas en las pasadas dos décadas: soberanía política, el estado y el enemigo cultural, entre otras.

    Coincidimos en que "no existe una teoría unívoca sobre la guerra justa" y que hay muchísima tela que cortar en esos debates: desde Hugo Grotius, Thomas Hobbes e Immanuel Kant hasta Michael Walzer, Jeff McMahan y Laurie Calhoun. Los posicionamientos son variados, contrarios y cónsonos. Además, es cierto que nuestras miradas responden a nuestro locus éticopolítico y éste cumple una función de enmarcar o de trazar límites que no deseamos transgredir.

    En cuanto a la guerra perpetua, me parece que en la tradición de guerra justa predomina la idea de que una guerra debe ser el último recurso en todo un abanico de opciones. La tesis del último recurso puede responder a múltiples justificaciones, yo la leo como un intento de evitar abrir las puertas del infierno para combatientes y no combatientes. La guerra se supone que procure re-establecer la paz con derechos (a la vida y la libertad) que existía antes de la agresión. En este sentido, una guerra preventiva como la Guerra contra el Terrorismo es una guerra perpetua que impide el restablecimiento de la paz con derechos y que mantiene la puerta al infierno abierta ad infinitum. Por lo tanto, ese tipo de guerra es inherentemente injusta.

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  3. Gotcha. Pero todavía no te sigo del todo cuando estableces la equivalencia entre guerra preventiva y guerra perpetua. Es posible argumentar también que la Guerra contra el Terrorismo es una guerra finita: una vez que se elimine el enemigo o se minimize el peligro que éste representa, se re-establecería la paz con derechos a la que aludes. Aunque estoy en total desacuerdo con este tipo de argumento me pregunto si es posible afirmar categóricamente lo contrario, que una guerra preventiva es necesariamente perpetua por definición. Tu acertada conclusión de que esta forma de guerra es injusta corresponde entonces al campo de lo prescriptivo, corresponde a una postura éticopolítica que prescribiría una serie de estatutos a seguir en el dominio de lo político. Por un lado describes las ideas de Walzer y el gobierno de Bush sobre la guerra justa y por otro estableces una política en contra de estas ideas. ¿Te sigo?

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  4. Interesante material y comentarios.

    No me he inclinado por conocer el tema a profundidad, pero creo que, independientemente del tipo de guerra, se ha degenerado su “Arte” ante la ausencia de Buenos estrategas con Buenas intenciones.

    Un gran porcentaje del pueblo desconoce la verdadera razón de sus guerras. Otro, generalmente en menor proporción, desviste parcialmente esa razón contagiada de engaños reafirmando así que ningún gobernante representa, aunque pudiera, un ideal por el cual luchar y hasta morir. Obviamente, no podemos borrar ese otro porcentaje, tan mortífero, de ignorantes, conscientes o inconscientes, llamados fanáticos.

    Las guerras seguirán pareciendo necesarias, no solamente como ese mecanismo de poder para apagar vidas y renacer, sino para garantizar una hegemonía que sigue respondiendo a intereses particulares muy lejanos de los intereses del colectivo.

    Disfrute la lectura Iván.

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  5. Entiendo que una guerra preventiva, como la actual contra el terrorismo, es una guerra perpetua porque no hay posibilidad de eliminar el futuro. No me parece que es posible eliminar o contener eficientemente al "enemigo" porque éste no se encuentra en un estado estático sino que se (re)produce continuamente. Ésto nos conduce a la imposibilidad de controlar/dominar/erradicar al "enemigo" lo que conlleva a una perpetuación del evento bélico. Recordemos que el "terrorista" no es una nación-estado como lo fue la Unión Soviética y, por lo tanto, su colapso políticoeconómico es difícil de vislumbrar/proyectar.

    En cuanto a si mi análisis es descriptivo o prescriptivo, me parece que es ambos. Si aplicáramos la teoría de guerra justa a la actual Guerra contra el Terrorismo concluiríamos que es injusta y por ello es descriptivo. Pero, es simultáneamente prescriptivo porque establezco una proyección de futuro sobre el colapso de la teoría de guerra justa desde mi posicionamiento éticopolítico.

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  6. Exacto. Pero como sugerí, también existe la posición media de minimizar el peligro que representa el enemigo a través de una gama de acciones que incluye tanto la violencia militar como prácticas de aculturación y negociación; ésta sería la postura del gobierno de Obama. Me pregunto entonces si esto necesariamente cancela el discurso de la guerra justa y/o la equivalencia entre la guerra contra el terrorismo y el discurso estatal estadounidense sobre la justicia. Me imagino que abundarás sobre el tema en tu próxima entrada. Gracias por tus respuestas iluminadoras.

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  7. En mi opinión, considero que afirmar que la guerra global contra el terrorismo es injusta según los parámetros de M. Walzer es debatible. El comienzo de la guerra surge de una serie de eventos hostiles que se hacen intolerables luego de perpetuarse los ataques del 11 de septiembre. Esos ataques iniciales sitúan la guerra como una respuesta legítima de una nación o comunidad internacional en peligro. Así que el insinuar que esta guerra es preventiva y construida a partir de riesgos imaginarios es un argumento cuestionable. En todo caso, la guerra contra el terrorismo es más una actividad policial por parte de la comunidad de naciones. El objetivo principal del conflicto no radica en el restablecimiento de su hegemonía mundial aunque pueda darse como efecto colateral. Además, los grupos terroristas no son naciones que tengan que ver con el balance de poder internacional. Ciertamente, éstos son organismos de personas que se consideran oprimidas y que pertenecen a grupos étnicos de naciones empobrecidas. No obstante, dentro del contexto actual, el conceptualizar el terrorista como ejércitos libertarios de grupos poblacionales que luchan por no ser masacrados/desplazados es irreal.


    Por otro lado, la asistencia a naciones que son proclives a servir como refugio para los terroristas no tiene porque considerarse una intervención. Según los argumentos de la guerra justa , una nación puede ceder su espacio para recibir colaboración en asuntos que no pueda manejar. Naciones, tales como Afganistán, eran incapaces de actuar por razones sociales, políticas, económicas, etc. E l roce surge cuando estas naciones no aceptan la ayuda e insisten en reclamar su soberanía a pesar de conocer el impacto que esa decisión política tendrá local e internacionalmente. Tal panorama sería dejar las puertas abiertas a sufrir otra clase de infierno a manos del impredecible terrorista. Estas medidas que se dicen injustas, deben verse como estrategias para contrarrestar el caos producto de una guerra atípica. En el momento que se restablezca el orden el pueblo debe asumir su responsabilidad de reclamar las libertades pérdidas. De no ser restablecidas, afirma M. Walzer, quedará entre dicho la credibilidad política y principios fundacionales de los estados democráticos.

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  8. Ciertamente es debatible afirmar por medio de Walzer que la guerra actual contra el terrorismo es injusta. Como sería debatible afirmar lo contrario por vías de Walzer.

    El problema con su lectura de los eventos, me parece, reside en el génesis que le atribuye a los eventos del 11 de septiembre. Las dinámicas geopolíticas en el Medio Oriente vienen creándose/arrastrándose desde hace mucho más que el 2001. Entiendo, por lo tanto, que cualquier consideración sobre la legitimidad de la nación agredida debe ser contextualizada con sus acciones pasadas en la arena internacional. Quede claro que esto no significa que dos males hacen un bien o se cancelan mutuamente. Pero, sí nos podría ayudar a explorar explicaciones para las acciones de un grupo insurgente o terrorista - utilizo los dos coneptos porque ambos se manifiestan en la región y a veces se enredan.

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