Friday, January 21, 2011

Ante la violencia sistémica, la desobediencia de la multitud


Charles Moore. "Martin Luther King, Jr. Arrested". 1958.
“An unjust law is no law at all”. – Saint Augustine

La injusticia en cualquier lado es una amenaza a la justicia en todos lados. Así rezan las palabras de Martin Luther King, Jr. en su reconocido texto “Letter from a Birmingham Jail”. Y es que llevo varios meses pensando en todo el discurso de “la ley y el orden” de la actual administración gubernamental. Para este gobierno, el ciudadano no tiene la prerrogativa de cuestionar la legitimidad o justeza de una ley pues su deber es obedecer, peor aún, obedecer ciegamente.

El debate de qué es justo e injusto es de nunca acabar y aunque hay ciertos entendidos, también hay varios desencuentros. No pretendo ofrecer una verdad de lo que es justo, mas sí lo que considero en este momento podría definir dicho concepto: la preservación de los derechos naturales/morales del ser humano, la protección de una vida digna. Aquello que atente contra los derechos naturales, los cuales se conciben fuera del derecho positivo (un estado de derecho), constituye una injusticia. La educación y la libertad de movimiento, expresión y acceso a la información son derechos naturales/morales que están por encima de los dictados por un gobierno. ¿Puede una ley ser injusta?
Antes de responder esa pregunta, regresemos momentáneamente a la oración que abre esta columna. King nos presenta con una complejidad increíble y una profundidad encomiable.

En primera instancia, nos invita a ser solidarias y solidarios con quienes vivan injusticias puesto que la distancia geográfica no constituye impedimento alguno para que éstas se esparzan. Mientras haya justicia en algún lado, existirá la posibilidad de su colapso o de su derrumbamiento por otro lugar, incluso allí mismo. Por ello, la justicia, más que un objetivo, es un proceso, es un actuar. No puede haber expresión de justicia alguna sin la terrible amenaza de la llegada de su hermana congénita, la injusticia.

Por otro lado, Martin Luther King, Jr. proclama la des-territorialización de la justicia y la injusticia. No hay frontera que separe a individuos en sus respectivos reclamos de justicia porque el fracaso de uno significa la imposibilidad del otro. Es por ello que King nos recuerda que “[w]e are caught in an inescapable network of mutuality, tied in a single garment of destiny”. El tejido de lo justo bien puede deshilarse por cualquier lado y por tal razón no hay extranjero ni extranjera en la lucha por la justicia. Para utilizar uno de los célebres conceptos del gobierno de Luis Fortuño, no hay “agente externo” en la defensa del proyecto universitario o en la protección de nuestros derechos morales y constitucionales a la libertad de expresión y de reunión. Esa defensa puede conllevar a la desobediencia civil de la injusta ley.

¿Cómo una ley es injusta? King ofrece un excelente ejemplo de una ley injusta: aquella que se le impone a una minoría que no tuvo ni formó parte de su concepción.[1] La certificación que crea la Cuota de (des) Estabilización Fiscal fue propuesta por la Junta de Síndicos sin el aval ni la consideración del sector directamente afectado: el estudiantado. De igual manera, esta misma Junta, el presidente de la universidad y los rectores que gobiernan cada recinto tampoco son seleccionados con la consulta e integración efectiva de la comunidad universitaria. De ahí se deriva, en parte, su ilegitimidad y la injusticia de sus acciones pues gobiernan sin algún tipo de accountability, ni de participación real de los universitarios y universitarias.

Centro de Medios Independientes de Puerto Rico. "Rodeados". 19 de enero de 2011.
Cuando se plantea la obligación de obedecer (ciegamente) la ley y el orden, a pesar de la injusticia que se impone, se comete violencia sistémica contra los sometidos. La imposibilidad de retar la ley significa vivir sojuzgados a los designios arbitrarios del poder, de los gobernantes y sus prerrogativas. La inexistencia de espacios reales y efectivos de negociación o de alteración al estatus quo lleva a que la multitud altere legítimamente la ley y el orden mediante la acción directa. La democracia es mucho más complicada y elaborada que depositar papeletas en un cajón, requiere de la participación continua en la toma de decisiones.

Aquel que obedece automáticamente una ley o una orden sin haber mediado un proceso reflexivo sobre su necesidad, su deseabilidad o su justeza termina cediendo su libertad (de discernimiento). El establecimiento de la ley y el orden, por ello, no puede imponerse sobre el cuestionamiento frontal de una ley injusta. Está de quienes desean ser libres, retar la estabilidad de la ley y el orden porque, en este contexto, ambos conforman la validación de la injusticia.

Transgredir una ley injusta conlleva cargar con la responsabilidad moral y legal: ser arrestado, llevado a juicio y pagar la penalidad. El acto de la desobediencia civil reconoce el estado de derecho, pero persigue transformarlo, mover sus límites. La acción directa es una herramienta de gran importancia para cuando un gobierno autoritario pretende sofocar cualquier exhalación de libertad.

Hay quienes han cuestionado la participación del Colegio de Abogados en la orientación de desobedientes civiles y apuntan a la contradicción de un abogado (defensor y seguidor de la Ley) que enseña a violar la ley. Mas, a estos queridos conciudadanos se les olvida añadir un importante calificativo a esa ley transgredida y es el de injusta. La ley que se transgrede no es cualquier ley sino una imposición arbitraria, unilateral y antidemocrática.

Cuando un gobierno clausura espacios de disenso y libre cuestionamiento, cuando se pretende impedir el acceso a la educación y se bloquea cualquier esfuerzo de negociación y resolución, es momento que la multitud genere la inestabilidad necesaria para frenar la construcción de estas murallas y evitar el colapso de la justicia.


[1] Para propósitos de argumento, concibo al estudiantado como una minoría partiendo de la premisa de que el gobierno es expresión de la elección de la mayoría de la ciudadanía.

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