Wednesday, February 16, 2011

¿Seguimos?

Robert Rauschenberg. Factum I y Factum II. 1957.
Robert Rauschenberg se propuso crear dos lienzos idénticos que tituló Factum I y Factum II. Sin embargo, su meta se vio confrontada con dos hechos (factum) irrefutables: la imposibilidad de llamarlos con un mismo nombre así como la imposibilidad de reproducir copias exactas. Toda representación es única, imposible de recapturar o reproducir fielmente. Mi lectura de estas piezas se diferencian incluso de las que hice cuando las vi en el MoMA durante noviembre de 2008. Estas piezas me hacen pensar en el actual conflicto huelgario, como metáforas de la distinción, la re-articulación de elementos y el intento imposible de comunicar un mismo mensaje.
Ya comenzó el nuevo semestre en la Universidad de Puerto Rico. Luego de una cruenta y horrible semana de violencias en el recinto de Río Piedras, el gobernador ordena la salida de algunos contingentes policiales. Transcurridos ya dos meses de huelga estudiantil vale la pena considerar qué se ha logrado conseguir durante este segundo proceso.
Hago la aclaración de que no pretendo ofrecer un análisis absoluto, infalible e irrevocable sobre los objetivos conseguidos. Me limitaré a ofrecer un análisis de objetivos materiales (para mis panas marxistas) y de "logros" simbólicos, tal vez inesperados ni deseados. 




Además, quisiera dejar claro que mi posición respecto a la actual huelga queda plasmada en el documento "Proclama de un grupo de estudiantes" en donde argumentamos que "en la actual coyuntura su potencial político [el de la huelga] es nulo principalmente por el carácter ideológico y anti-universitario del gobierno de turno. Éste apuesta a utilizar la violencia y a convertir la UPR en un estado policial para erradicar el proyecto universitario". Este aspecto de nuestro análisis fue certero ya que, aunque la universidad ha estado en el debate público durante todo este período, han sido pocos los foros donde se ha podido discutir sosegadamente los cambios sustanciales a los que está siendo sometido el proyecto universitario. 
Si bien la cuota visibiliza los problemas inherentemente políticos de la universidad, no basta con aludir a ella cual tropo eterno y abarcador de la complejidad. Hay que discutir y no basta que unos lo hagan en privilegiados y centralizados espacios de debate, sino más bien en múltiples, dispersos y concertados sitios para polemizar.
Empero, regresemos a la huelga. ¿Qué hemos conseguido con la huelga actual?
Desavenencias materiales
La ley del "Fondo Especial para Becas de la Universidad de Puerto Rico" se sometió a aprobación del Senado, por ejemplo, el pasado 3 de noviembre de 2010, más de un mes antes del paro de 48 horas y del inicio de la huelga el 14 de diciembre. Esta ley, que aún se encuentra en procesos de enmiendas en la Cámara de Representantes, no se podría pensar, entonces, como producto de la huelga.




¿Podemos atribuirle a la huelga la salida de José De la Torre? ¿Podemos reconocer, como logro de la huelga, la salida parcial de la Policía sin considerar que entraron, en primera instancia, bajo el subterfugio de la huelga misma? Estos dos sucesos no pueden definirse como logros directos y exclusivos de la huelga. Más bien, deben analizarse con un lente abarcador que permita incluir la agencia de otros sectores en acciones concertadas, así como otras variables.
Algun@s en el movimiento huelguista esperaban servir como punta de lanza de una lucha mayor, pero la huelga no logró producir esa coalición comunitaria en defensa de la educación superior porque muchas de las prácticas discursivas (formas de operar-hablar) iniciales de la huelga produjeron la exclusión de una gran cantidad de personas. Se pretendió generar la inclusión de otros sectores, pero limitándola a las condiciones impuestas por sectores huelguistas. Los espacios comunes de agencia no son espacios de imposición sino sitios de convergencia.
Lo simbólico, ese terreno imperceptible
En términos simbólicos podríamos decir, o al menos lo digo yo, que la actual huelga nos permitió probar tácticas y retar límites; ver hasta dónde podemos llegar dependiendo del contexto de los eventos. Por ejemplo, no es lo mismo tirar una piedra antes de que tiren gases lacrimógenos a lanzar una piedra luego de que la Policía emplea fuerza excesiva. Ese probar y errar es, posiblemente, un "logro" de la huelga.
Sin embargo, las discusiones suscitadas por la huelga, especialmente en los medios comerciales, se han circunscrito a la lógica utilitarista de los dólares y los centavos pretendiendo reducir la compleja labor del pensar a un problema cuantitativo. ¿Dónde quedan, por ejemplo, los espacios de discusión sobre cómo pulsar el botón de play para aquellos programas en "pausa"? No basta exigir que nos dejen ver el filme sino reflexionar críticamente en torno a cómo podemos contribuir a mirar críticamente las imágenes en movimiento mientras pulsamos play.
¿Continuar la huelga?
Las condiciones sobre las cuales se plantean las acciones se construyen de formas complejas. Ciertamente hay imposiciones de las cuales no nos podemos deshacer, como el lenguaje, tener que comer para (sobre)vivir. Las huelgas no son derroteros inevitables sino proyectos deseados y articulados para la consecución de algún objetivo, idóneamente, de justicia social. ¿Qué justicia producimos o logramos con la amenaza de violencia física, el ataque verbal de pares, la agresión de otr@s? ¿Son estas violencias prácticas discursivas necesarias para lo que aspiramos lograr?
Se requiere madurez política y honestidad intelectual asumir la responsabilidad por los eventos de los pasados dos meses y de lo que se haya conseguido con la huelga.
Mi argumento siempre ha sido que la calle es mucho más que asfalto y cemento. Hacia esa apertura de agencias, de accionar, es hacia donde debemos apuntar. La huelga debe pausar y tras la sombra de su detención debemos articular otras prácticas discursivas, re-abrir los espacios de discusión, hacer una pasada de balance crítico sobre la huelga, tender puentes solidarios y respetuosos con otros sectores sociales y en la universidad.
Porque nuestra causa es justa, seguimos. Por la defensa de una universidad abierta, crítica y reflexiva; por la agencia de una universidad que confronta al poder sin resignarse al silencio de la complacencia y de la complicidad; por la variedad de agencias y espacios de agenciamiento; por la producción de pensamientos continuamente críticos; por la creación de democracias directas y amplias; y por una política de la comunalidad, seguimos. A resistir por/con la universidad.


Agradezco que comenten la nota, añadiendo sus perspectivas críticas sobre los procesos y sobre mi lectura. Como ya planteé, no pretendo presentar una visión total de la actual huelga ni de la totalidad de sus complejidades sino atisbar unas posibilidades.

1 comment:

  1. Por lo largo de la discusión te remito a mi página: http://ficciologia.blogspot.com/2011/02/contestacion-ivan-chaar-lopez.html

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