Saturday, May 25, 2013

Paso

Arthur John Pinckton. "Steps." 2010.
La idea misma de caminar nos trae a la mente el imaginario de un rumbo o de un destino en específico. En ocasiones los pasos son guiños del progreso, de un camino constituido por mejoras y cambios positivos. Esos pasos son, más bien, parte de una lógica centenaria que imagina el trayecto humano como uno definido por avances continuos hacia un bien universal. No obstante, estos pasos también podrían ser percibidos como envueltos por el azar o parte de un desenlace inesperado y anhelado por el bienestar. Si bien aspiramos arribar, siguiendo la lógica del progreso, a un entorno de mejora e incremento de dignidad humana, el destino que nos recibe sólo nos deja divisar la distancia que queda por recorrer. El progreso es un juego de espejismos y espectros que nos compela a pasear, a abandonar lo que entendemos como inferior y ocupar un estadio superior.

Paso implica, además, que nos encontramos en determinado lugar y lo sustituimos por otro. Se da paso a un campo nuevo o distinto que percibir. Pasar abre un espacio para la sustitución de entornos, objetos y sujetos. Una conductora le da paso a otra y la última ocupa entonces el espacio de la primera. Cuando se pasa o se da paso, se permite que se suscite un intercambio de materiales que transitan frente a nuestros ojos.

Los pasos también se siguen entre sí sin rumbo fijo, con sólo el deseo de desplazarse entre entornos y espacios habitados por el tránsito indeterminado de cuerpos. Este caminar no vislumbra metas que alcanzar sino lo sentimos y lo pensamos como proceso sin acabar. El paseo en esta vertiente se articula en una larga duración compuesta por la repetición de territorios, objetos y sujetos cuya finalidad no es más que poblar lo pasajero. Un paso sigue a otro paso sin producir necesariamente progreso alguno. No hay etapas que atravesar, ni estadios de mejora sustancial. Pasear, paso a paso, no promete una gran revelación. Más bien nos movemos buscando la próxima oportunidad para continuar el camino.

El viernes, 24 de mayo de 2013 se dió y dimos paso. Un grupo discriminado y atacado históricamente por numerosos habitantes recibió una protección legal contra el discrimen por su orientación sexual. Pero, el discrimen será prohibido en limitados entornos a los que se le permitió el paso. Fueron muchas y muchos, de los que históricamente han favorecido el discrimen en Puerto Rico, los que lucharon para preservar espacios en los que el odio continúe atormentándonos. Las y los apologistas de la tirria le dieron paso a la clausura, al encierro de la dignidad. Bien podríamos decir que el viernes se le dio paso a la equidad y a la injusticia de manera que todas y todos nos sintamos triunfadoras/es.

Doy el paso, pero paso. Me muevo, aunque también digo "basta ya" y "no más". Mientras tanto, caminamos tanto con destino y sin rumbo imaginando lugares a los que podamos pasar. Paseamos y caminamos con la esperanza de que el paso del viernes signifique una transformación sustancial en favor de todos aquellos pasos que ese día no pudimos dar: que aquellos espacios preservados para el odio y el discrimen pronto sean derribados de su altar. El viernes identificamos un oasis en medio del desierto que atravesamos y en él podremos refugiarnos, pero faltan muchos más espacios para todas y todos los que aún no nos alcanzan. Por ello regreso a mi sensación inicial. Paso.

1 comment:

  1. Excelente ensayo, tratas un tema muy difícil de una forma delicada y certera. Tenemos que seguir pasando, dando pasos. Oportuna reflexión que es muy necesaria en este momento.

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